Glifosato en los Alimentos: Cómo Afecta la Detoxificación de Tu Cuerpo

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Escrito por David Roberts, MPH — Cofundador de Mara Labs | Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Autor de investigaciones publicadas y revisadas por pares sobre la función de la barrera intestinal y el daño relacionado con el glifosato.

El glifosato aparece en la orina de la mayoría de las personas analizadas. Más allá de su propia toxicidad, estudios de laboratorio indican que suprime Nrf2, el factor de transcripción que regula la respuesta de detoxificación del organismo, lo que podría debilitar el sistema encargado de hacer frente a muchas otras exposiciones.

Puntos clave

  • La mayoría de las personas analizadas presentan niveles detectables de glifosato en la orina
  • Las pruebas de seguridad estudian el ingrediente, no el producto que realmente se rocía
  • Estudios de laboratorio muestran que el glifosato puede debilitar uno de los principales interruptores de detoxificación del organismo
  • Los residuos se concentran en granos y legumbres, no necesariamente en las frutas y verduras frescas
  • La aplicación antes de la cosecha explica por qué algunos alimentos sin OGM dan positivo a glifosato

¿Cuánto glifosato hay en nuestro organismo?

Las alertas por contaminación de alimentos suelen convertirse en noticia. Aparece un parásito en una ensalada empacada, se emite una alerta, se retira el lote y ahí termina la historia.

Pero hay otro tipo de exposición que vale la pena entender: la que nunca provoca un retiro del mercado porque no se trata de una contaminación accidental. Se aplica deliberadamente.

La exposición es tan extendida que detectar glifosato se ha convertido en algo habitual, no en la excepción. Una revisión de 2024 publicada en Frontiers in Toxicology reportó glifosato en entre el 60% y el 80% de la población general analizada, incluidos niños. [1]

El monitoreo biológico de los CDC, realizado como parte de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos, encontró glifosato en más del 80% de las muestras de orina de adultos y niños. [2]

El compuesto también se ha detectado en sangre y leche materna. [1] Más allá de las controversias que existen alrededor del glifosato, algo difícil de discutir es que la exposición está ampliamente extendida.

Esto importa al momento de interpretar el resto de la evidencia. Una sustancia presente en gran parte de la población no necesita producir un efecto enorme en cada individuo para convertirse en un problema relevante a escala poblacional.

¿Qué muestra la evidencia más sólida en humanos?

Una asociación estadísticamente significativa entre una exposición elevada al glifosato y el linfoma no Hodgkin. Un metaanálisis de 2019 publicado en Mutation Research combinó los datos actualizados del Agricultural Health Study con cinco estudios de casos y controles. [3]

Entre los grupos con mayor exposición, el riesgo relativo de linfoma no Hodgkin fue 41% mayor que entre los grupos con menor exposición (meta-RR 1.41; IC del 95%: 1.13–1.75). Los análisis de sensibilidad no modificaron de forma importante esta estimación. [3]

Y los autores no eran investigadores ajenos a las instituciones regulatorias. Tres de los cinco habían formado parte del propio panel científico asesor de la EPA sobre glifosato. [3]

Pero los límites de este hallazgo son tan importantes como el propio resultado. Las cohortes estaban formadas por aplicadores de pesticidas con licencia y trabajadores agrícolas: personas que mezclaban y rociaban productos concentrados, no personas expuestas únicamente a residuos presentes en los alimentos.

El estudio demuestra que una exposición suficientemente elevada al glifosato puede causar daño. No demuestra que los residuos presentes en la alimentación produzcan el mismo efecto. Confundir ambas cosas significa ir más allá de lo que realmente demuestra la investigación.

Los organismos regulatorios tampoco han llegado a la misma conclusión. En 2015, la IARC clasificó al glifosato como probable carcinógeno humano; en 2022, la EFSA consideró que la evidencia era insuficiente y su autorización fue renovada por una década. [1]

¿El umbral de seguridad está midiendo lo que realmente importa?

Las pruebas regulatorias estudian principalmente el glifosato de forma aislada, pero en la vida real nadie está expuesto únicamente al glifosato. Los herbicidas comerciales son formulaciones que contienen glifosato junto con surfactantes diseñados para ayudar al producto a penetrar los tejidos de las plantas.

Estos surfactantes se clasifican como ingredientes inertes y quedan fuera de muchas pruebas de toxicidad a largo plazo. Un estudio de 2013 publicado en Toxicology encontró que ciertos adyuvantes etoxilados presentes en herbicidas a base de glifosato eran más citotóxicos para células humanas que el propio glifosato. [4]

Los valores de ingesta diaria aceptable se establecen a partir del ingrediente activo. Sin embargo, la exposición real ocurre frente a una mezcla. Son dos preguntas distintas, y solo una de ellas ha sido evaluada de forma sistemática.

Existe además otra limitación en las estimaciones de exposición. Las cifras utilizadas para transmitir tranquilidad —por ejemplo, que la exposición dietética crónica representa apenas una fracción de la ingesta diaria aceptable— se calculan únicamente a partir de los alimentos. [5] El agua, el aire, el contacto con la piel y la exposición ocupacional no están incluidos en ese número.

Lo que evalúa el marco de seguridad A lo que realmente estamos expuestos
Glifosato como ingrediente activo aislado Formulaciones que contienen adyuvantes que han demostrado ser más citotóxicos que el propio glifosato [4]
Ingesta alimentaria calculada a partir de residuos en los alimentos Alimentos más exposición a través del agua, aire, piel y entorno laboral [5]
Estudios con dosis elevadas en roedores para establecer un nivel sin efecto observable Exposición continua a dosis bajas a lo largo de toda la vida
Un compuesto evaluado de manera aislada Exposición simultánea a numerosos compuestos agrícolas e industriales

Ninguna de estas limitaciones demuestra por sí sola que exista daño. Lo que sí significa es que la certeza transmitida por el marco de seguridad se basa en una evaluación más limitada de lo que su lenguaje puede hacer pensar.

Si los humanos no tenemos la enzima que ataca el glifosato, ¿qué ocurre con nuestras bacterias intestinales?

Aquí aparece una de las principales limitaciones del argumento tradicional de seguridad. El glifosato mata las plantas bloqueando la EPSPS, una enzima de la vía del shikimato que participa en la producción de tres aminoácidos aromáticos esenciales.

Las células humanas no tienen la vía del shikimato ni la enzima EPSPS. Ese hecho ha sido durante mucho tiempo uno de los fundamentos del argumento de que el glifosato no puede afectarnos de la misma manera.

Pero las bacterias sí poseen esta vía. Investigadores de la Universidad de Turku desarrollaron una herramienta para clasificar las enzimas EPSPS como sensibles o resistentes según la estructura de su sitio activo y la aplicaron a 890 secuencias correspondientes al microbioma intestinal humano central. [6]

Poco más del 54% de esas especies presentaban la forma sensible. Aproximadamente 29% parecían resistentes, 7% mostraban variación dentro de la misma especie y 10% no pudieron clasificarse. [6] [7]

La distribución tampoco fue uniforme. Faecalibacterium, Bifidobacterium y Citrobacter tienden a presentar secuencias sensibles, mientras que Clostridium, Dorea y Ruminococcus presentan principalmente formas resistentes. [7]

Dos de los géneros sensibles se encuentran entre los microorganismos considerados más beneficiosos para un intestino saludable. Si este tipo de presión selectiva ocurre también dentro del organismo, podría favorecer un cambio en una dirección poco deseable.

Es importante entender que este trabajo es computacional. Clasifica las secuencias de las enzimas según su estructura; no expuso directamente estas bacterias al glifosato para medir qué sucedía. Los propios autores señalan que todavía se necesitan estudios experimentales.

Otros grupos que han analizado datos similares han publicado estimaciones más conservadoras, situando la proporción de especies intestinales potencialmente sensibles entre el 12% y el 26%. [8] Lo que sí sabemos es que esta vía existe en microorganismos de los que dependemos, aunque no exista en nuestras propias células.

¿Qué es Nrf2 y por qué es tan importante para la defensa celular?

Nrf2 es un factor de transcripción que activa una amplia red de genes de defensa del organismo: más de 200 genes relacionados con enzimas antioxidantes, detoxificación y regulación de la inflamación. [8]

En condiciones normales, Nrf2 permanece suprimido. Una proteína llamada Keap1 lo mantiene retenido en el citoplasma y lo marca para su degradación, impidiendo que se acumule. [8]

Cuando un estrés químico modifica residuos específicos de cisteína en Keap1, esa unión se libera. Nrf2 puede entonces entrar al núcleo de la célula y activar el programa de defensa. [8]

Entre los genes que activa se encuentran varios que hacen posible la neutralización y eliminación de compuestos: glutatión S-transferasas, NQO1, hemo oxigenasa-1, glutatión sintetasa, además de UDP-glucuronosiltransferasas y sulfotransferasas involucradas en el metabolismo de Fase II. [8] [9]

El Dr. John Gildea, Chief Science Officer de Mara Labs, lo compara con un general que aparece cuando se necesita. Las tropas ya existen, pero nada se pone en marcha hasta que reciben la orden.

Los estudios en animales muestran qué ocurre cuando este sistema falta. Los ratones deficientes en Nrf2 presentan una susceptibilidad considerablemente mayor al daño químico inducido en hígado y pulmones que los animales normales. [10]

Y esto nos lleva a la pregunta central de este artículo: ¿qué ocurriría si un compuesto al que la mayoría de las personas están expuestas interfiriera precisamente con ese interruptor?

¿Qué ocurrió cuando expusimos células hepáticas humanas al glifosato?

Los niveles de Nrf2 disminuyeron aproximadamente un tercio. El Dr. Gildea realizó el experimento en células HepG2, una línea de células hepáticas humanas utilizada como modelo estándar para estudiar cómo el organismo procesa distintas sustancias, comparando el glifosato con un control.

La hemo oxigenasa-1, un gen activado por Nrf2, también disminuyó. Ese segundo resultado le da mayor peso al primero: el efecto no se limitó al factor de transcripción, sino que alcanzó también su actividad aguas abajo.

La explicación de Gildea sobre por qué este efecto no se había reportado anteriormente es metodológica. Los ensayos estándar no tienen suficiente sensibilidad para medir adecuadamente los niveles basales de Nrf2.

Si no puedes observar con claridad el nivel basal, tampoco puedes medir con precisión una disminución a partir de él. Gran parte de la investigación publicada simplemente no estaba diseñada para detectar este tipo de cambio.

En una tercera condición se añadió sulforafano estabilizado a una concentración de 2 µM, una concentración que puede alcanzarse en sangre humana. Los niveles de Nrf2 aumentaron a más del doble con respecto al nivel basal.

Cuando se combinaron glifosato y sulforafano, Nrf2 permaneció por encima del grupo de control sin tratamiento: la supresión fue superada, no simplemente compensada.

Cómo interpretar estos datos

Estos son resultados propios de Mara Labs, presentados durante un webinar científico con el Institute for Responsible Technology y todavía no publicados en una revista científica revisada por pares. [11]

Son resultados obtenidos en cultivos celulares, no en seres humanos. Una célula en una placa de laboratorio no equivale a una persona, y un estudio que todavía no ha pasado por revisión por pares aún no ha sido sometido al escrutinio independiente que permite identificar posibles limitaciones.

Por ello, estos datos deben interpretarse como una hipótesis que merece seguir investigándose y valorarse en conjunto con el resto de la evidencia presentada anteriormente.

Otro estudio de Mara Labs, documentado en un white paper de 2023, midió la inducción de glutatión en la misma línea celular comparando diferentes productos de sulforafano y encontró que la forma estabilizada produjo la mayor respuesta. [12]

¿Por qué suprimir Nrf2 podría amplificar el impacto de otras exposiciones?

Porque Nrf2 no es simplemente un mecanismo de defensa más. Es uno de los principales puntos de control de la maquinaria que ayuda al organismo a procesar y eliminar muchas de las sustancias a las que estamos expuestos.

Si disminuye su actividad, el problema no necesariamente quedaría limitado al glifosato. Muchos compuestos que dependen de la conjugación de Fase II para poder eliminarse —como subproductos de la combustión, solventes industriales y otros químicos agrícolas— podrían procesarse con menor eficiencia.

El Dr. Martin Katz, cofundador de Mara Labs y médico certificado, utiliza una analogía del fregadero tomada de Dean Ornish: las llaves están abiertas mientras el desagüe está bloqueado.

Gran parte de la conversación sobre salud ambiental se concentra en lo que sale de las llaves. Este mecanismo pone la atención en el desagüe.

Gildea resume la implicación en una sola frase: “Para mí, esa sería una receta para la enfermedad: reducir Nrf2.”

También podría ayudar a explicar algo que resulta llamativo alrededor del glifosato: la enorme variedad de condiciones con las que se le ha asociado, incluso en sistemas y órganos que aparentemente tienen poco en común.

Un compuesto capaz de deteriorar la capacidad general de procesamiento y eliminación podría producir justamente ese patrón: asociaciones difusas, ausencia de una única lesión característica y efectos que varían dependiendo de las demás exposiciones de cada persona.

Dicho con precisión, esto continúa siendo una hipótesis. Es compatible con los datos celulares y con parte de la evidencia epidemiológica, pero todavía no se ha demostrado en humanos.

¿En qué alimentos se concentran más los residuos de glifosato?

Principalmente en granos y legumbres, no necesariamente en la sección de frutas y verduras frescas donde suele concentrarse la atención de los consumidores. Una de las razones es una práctica conocida como desecación antes de la cosecha.

En lugar de esperar a que un cultivo se seque de manera natural, algunos productores aplican glifosato poco antes de la cosecha para secar la planta y uniformar su humedad. La aplicación ocurre apenas unos días antes del procesamiento, sin una temporada de crecimiento posterior que permita una mayor degradación del compuesto.

El trigo, la avena, la cebada, las lentejas, los garbanzos y los frijoles secos se encuentran entre los cultivos donde se utiliza esta práctica. [13]

Pruebas independientes realizadas mediante espectrometría de masas en laboratorios acreditados han detectado residuos en panes, productos de avena, legumbres y otros alimentos elaborados con granos vendidos por importantes cadenas minoristas de Estados Unidos. [13]

Esto también ayuda a explicar algo que suele confundir a los consumidores. En un programa de pruebas realizado en 2022, 18 de 26 productos etiquetados como sin OGM contenían glifosato. [13]

La certificación sin OGM se refiere a la modificación genética. No significa que un cultivo convencional no pueda haber sido rociado con un herbicida como agente desecante antes de la cosecha.

¿Qué ayuda a reducir la exposición y qué no?

Elegir versiones orgánicas de los cultivos que con frecuencia se someten a desecación antes de la cosecha puede ser uno de los cambios más importantes, porque es precisamente ahí donde suelen concentrarse los residuos. La certificación orgánica prohíbe el uso de glifosato.

Si el presupuesto es limitado, puede tener más sentido priorizar productos orgánicos como avena, productos de trigo, lentejas y garbanzos antes que concentrar todo el presupuesto en frutas y verduras frescas.

Lavar los alimentos también tiene límites importantes. Puede ayudar a retirar residuos superficiales, tierra y bacterias, pero el glifosato aplicado antes de la cosecha puede ser absorbido por el tejido de la planta en lugar de permanecer únicamente sobre su superficie.

También vale la pena conocer la calidad del agua. Los límites permitidos de glifosato en los sistemas municipales de Estados Unidos son considerablemente mayores que los límites europeos, y analizar el agua de tu propia casa puede darte información mucho más útil que asumir que existe o no existe un problema.

Reducir la exposición es el primer paso, y Katz es claro al señalar que esta debe ser la prioridad: eliminar o disminuir la fuente viene antes que cualquier otra estrategia. Su postura sobre el compuesto es directa: “No creo que podamos eliminar el glifosato de nuestro entorno lo suficientemente rápido.”

Del otro lado de la ecuación, la capacidad de Fase II no es fija. En un ensayo controlado con placebo realizado con 291 participantes, una bebida elaborada con brotes de brócoli y sulforafano aumentó la excreción urinaria de conjugados de benceno en 61% y de conjugados de acroleína en 23%, con un efecto sostenido durante doce semanas. [14]

Estos ensayos midieron compuestos relacionados con la combustión y la contaminación del aire, no glifosato. Ningún ensayo publicado en humanos ha evaluado hasta ahora si el sulforafano modifica específicamente la eliminación de glifosato, una diferencia que debe mantenerse clara al interpretar la evidencia.

Las verduras crucíferas —como brócoli, col, kale, coles de Bruselas y rábanos— son una de las formas dietéticas de activar esta misma vía. Las enzimas inducidas a través de este mecanismo pueden permanecer activas durante días, no solamente durante horas. [15]

¿Qué sigue sin estar resuelto?

Muchos de los detalles todavía no están resueltos. Esa es la postura más fiel a la evidencia, aunque también sea la menos cómoda.

La asociación con el linfoma proviene de cohortes con exposición ocupacional. No se ha demostrado que los residuos dietéticos impliquen un riesgo comparable, y existe una gran diferencia entre trabajar rociando un producto concentrado y consumir residuos presentes en un alimento.

El hallazgo relacionado con la supresión de Nrf2 proviene de estudios en cultivos celulares y todavía necesita revisión por pares y replicación. Un resultado observado en células HepG2 es una razón para realizar estudios en humanos, no un sustituto de esos estudios.

La cuestión de los adyuvantes representa una limitación real dentro del marco regulatorio, pero no constituye por sí sola evidencia de daño. Significa que las conclusiones de seguridad responden a una pregunta más limitada de lo que muchas veces parece, no necesariamente que esas conclusiones sean incorrectas.

Lo que sí sabemos es que la exposición está ampliamente extendida, que el marco de seguridad evalúa algo más limitado que la exposición que ocurre en la vida real y que los residuos pueden concentrarse en alimentos distintos de aquellos donde tradicionalmente se ha centrado la atención del público.

Esto plantea otra pregunta que cuenta con su propio cuerpo de evidencia y merece revisarse por separado: si es posible apoyar directamente la vía Nrf2 y qué muestran los datos celulares sobre el sulforafano y la supresión de Nrf2 inducida por glifosato.

La evidencia disponible es suficiente para justificar reducir la exposición cuando hacerlo resulta sencillo. Pero todavía no justifica una certeza absoluta en ninguna dirección, y conviene desconfiar de cualquiera que intente vender esa certeza.

Preguntas frecuentes

¿Qué alimentos suelen contener más residuos de glifosato?

El trigo, la avena, la cebada, las lentejas, los garbanzos y los frijoles secos suelen presentar más residuos que las frutas y verduras frescas. Una de las razones es la desecación antes de la cosecha: la aplicación del herbicida poco antes de recolectar el cultivo para secarlo de manera uniforme. Esto significa que el glifosato puede aplicarse apenas unos días antes del procesamiento, en lugar de al principio de la temporada de crecimiento. Pruebas independientes de laboratorio han encontrado residuos en panes, productos de avena y legumbres vendidos por importantes cadenas minoristas de Estados Unidos.

¿Por qué algunos alimentos etiquetados como “sin OGM” dan positivo a glifosato?

Porque la certificación sin OGM se refiere a la modificación genética, no al uso de herbicidas. Un cultivo convencional de trigo o avena puede no estar genéticamente modificado y, aun así, haber sido rociado con glifosato como agente desecante antes de la cosecha. En un programa de pruebas realizado en 2022, 18 de 26 productos etiquetados como sin OGM contenían glifosato detectable. La certificación orgánica, que prohíbe el uso de glifosato, sí aborda directamente este punto.

¿La investigación sobre glifosato y linfoma aplica directamente al consumo de alimentos?

No directamente. El metaanálisis de 2019 que reportó un aumento del 41% en el riesgo relativo de linfoma no Hodgkin analizó los grupos con mayor exposición dentro de cada conjunto de datos: aplicadores de pesticidas con licencia y trabajadores agrícolas que manipulaban producto concentrado. La exposición a residuos presentes en los alimentos es considerablemente menor. La investigación demuestra que una exposición suficientemente elevada al glifosato puede causar daño; no establece qué efectos produce la exposición alimentaria habitual.

¿Qué es Nrf2 y por qué importa frente a la exposición a toxinas?

Nrf2 es un factor de transcripción que activa más de 200 genes de defensa, entre ellos enzimas de conjugación de Fase II que ayudan a transformar distintos compuestos para facilitar su eliminación. Normalmente permanece inactivo por acción de una proteína llamada Keap1 y se libera cuando el estrés químico modifica determinados sitios de esa proteína. Debido a que Nrf2 regula una amplia capacidad de defensa y eliminación, y no únicamente una vía específica, cualquier factor que reduzca su actividad podría afectar la manera en que el organismo procesa múltiples compuestos, no solamente uno.

¿Lavar los alimentos elimina el glifosato?

Solo parcialmente, y probablemente menos de lo que muchas personas suponen. Lavar puede retirar residuos superficiales, además de tierra y bacterias, pero el glifosato aplicado como desecante antes de la cosecha puede ser absorbido por el tejido vegetal en lugar de permanecer únicamente en la superficie. En los cultivos donde suelen concentrarse los residuos —como granos y legumbres— lavar no constituye una estrategia de control eficaz, por lo que elegir versiones orgánicas de esos alimentos puede tener un mayor impacto.

¿Por qué las agencias regulatorias no coinciden sobre la seguridad del glifosato?

En parte porque responden preguntas distintas y en parte por la forma en que se realizan las evaluaciones. La IARC lleva a cabo una identificación de peligro —es decir, analiza si una sustancia puede causar daño bajo determinadas condiciones— y clasificó al glifosato como probable carcinógeno humano en 2015. La EFSA realiza evaluaciones de riesgo considerando niveles de exposición considerados realistas y en 2022 concluyó que la evidencia era insuficiente. Por otra parte, estos marcos evalúan principalmente el glifosato como ingrediente aislado, mientras que las formulaciones comerciales contienen adyuvantes que algunos estudios revisados por pares han encontrado más citotóxicos para células humanas que el propio glifosato.

Fuentes

  1. Galli, F.S., et al. "Overview of Human Health Effects Related to Glyphosate Exposure." Frontiers in Toxicology, 2024.
    https://doi.org/10.3389/ftox.2024.1474792
  2. Centers for Disease Control and Prevention. "Glyphosate — Urine (Surplus)." National Health and Nutrition Examination Survey, 2013–2014, released 2022.
    https://wwwn.cdc.gov/Nchs/Nhanes/2013-2014/SSGLYP_H.htm
  3. Zhang, L., Rana, I., Shaffer, R.M., Taioli, E., & Sheppard, L. "Exposure to Glyphosate-Based Herbicides and Risk for Non-Hodgkin Lymphoma: A Meta-Analysis and Supporting Evidence." Mutation Research / Reviews in Mutation Research, 2019.
    https://doi.org/10.1016/j.mrrev.2019.02.001
  4. Mesnage, R., et al. "Ethoxylated Adjuvants of Glyphosate-Based Herbicides Are Active Principles of Human Cell Toxicity." Toxicology, 2013.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23000283/
  5. Vicini, J.L., et al. "Residues of Glyphosate in Food and Dietary Exposure." Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, 2021.
    https://doi.org/10.1111/1541-4337.12822
  6. Leino, L., Tall, T., Helander, M., Saloniemi, I., Saikkonen, K., Ruuskanen, S., & Puigbó, P. "Classification of the Glyphosate Target Enzyme (5-enolpyruvylshikimate-3-phosphate Synthase) for Assessing Sensitivity of Organisms to the Herbicide." Journal of Hazardous Materials, 2021.
    https://doi.org/10.1016/j.jhazmat.2020.124556
  7. Puigbó, P., Leino, L.I., Rainio, M.J., Saikkonen, K., Saloniemi, I., & Helander, M. "Does Glyphosate Affect the Human Microbiota?" Life, 2022.
    https://doi.org/10.3390/life12050707
  8. Barnett, J.A., & Gibson, D.L., et al. "Low-Dose Glyphosate Exposure Alters Gut Microbiota Composition and Modulates Gut Homeostasis." Environmental Toxicology and Pharmacology, 2023.
    https://doi.org/10.1016/j.etap.2023.104152
  9. Boddupalli, S., et al. "Induction of Phase 2 Antioxidant Enzymes by Broccoli Sulforaphane." Frontiers in Genetics, 2012.
    https://doi.org/10.3389/fgene.2012.00007
  10. Dinkova-Kostova, A.T., et al. "KEAP1 and Done? Targeting the NRF2 Pathway with Sulforaphane." Trends in Food Science & Technology, 2017.
    https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5725197/
  11. Alves, S., et al. "Sulforaphane in the Regulation of Inflammation and Oxidative Stress in Metabolic Health." 2025.
  12. Gildea, J., Katz, M., & Roberts, D. "Sulforaphane, Nrf-2, and Glyphosate." Presentation with Jeffrey Smith, Institute for Responsible Technology. Unpublished in vitro data, Mara Labs, Inc.
  13. Gildea, J., Katz, M., & Roberts, D. "Sulforaphane Induction of Nrf-2" [White paper]. Mara Labs, Inc., 2023.
  14. The Detox Project. "The Poison in Our Daily Bread: Glyphosate Contamination Widespread in Essential Foods," 2022.
    https://detoxproject.org/glyphosate-in-food-water/
  15. Egner, P.A., et al. "Rapid and Sustainable Detoxication of Airborne Pollutants by Broccoli Sprout Beverage: Results of a Randomized Clinical Trial in China." Cancer Prevention Research, 2014.
    https://doi.org/10.1158/1940-6207.CAPR-14-0103
  16. Houghton, C.A., Fassett, R.G., & Coombes, J.S. "Sulforaphane and Other Nutrigenomic Nrf2 Activators." Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2016.
    https://doi.org/10.1155/2016/7857186

Este artículo tiene fines educativos y no constituye asesoría médica. Consulta con un profesional de la salud sobre tu exposición, síntomas o tratamiento, y antes de comenzar cualquier suplemento nuevo, especialmente si estás embarazada, amamantando, tomando medicamentos o tienes alguna condición de salud.

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