Resumen: El riesgo de cáncer se desarrolla a partir de condiciones celulares específicas: células que se resisten a las señales de muerte, división celular descontrolada, baja capacidad de desintoxicación, inflamación crónica y una menor vigilancia del sistema inmunitario. La alimentación y el estilo de vida pueden influir en varios de estos factores.
- Las células que se resisten a las señales normales de muerte celular pueden aumentar el riesgo.
- El daño en el ADN que no se repara y evade los puntos de control puede aumentar el riesgo.
- Una baja capacidad interna de desintoxicación constituye un factor de riesgo.
- La inflamación crónica que no se resuelve está relacionada con el riesgo de cáncer.
- Un bajo consumo de vegetales crucíferos se ha asociado con una mayor mortalidad.
¿Qué factores aumentan realmente el riesgo de cáncer a nivel celular?
El riesgo de cáncer no depende de una sola causa. Se desarrolla a partir de una combinación de condiciones celulares que, en conjunto, facilitan que las células anormales sobrevivan, se multipliquen y pasen inadvertidas.
Cada uno de los factores que analizamos a continuación está bien documentado por sí mismo, y la mayoría de las personas presenta alguna combinación de ellos. Esto no representa un diagnóstico ni permite predecir lo que sucederá en una persona en particular. Es, más bien, la manera en que los investigadores comprenden actualmente la biología relacionada con el aumento del riesgo de cáncer.
¿Resistirse a las señales normales de muerte celular aumenta el riesgo de cáncer?
Sí. Este es uno de los hallazgos más consistentes dentro de la biología del cáncer.
Las células sanas cuentan con un mecanismo interno de “autodestrucción” que normalmente se activa cuando existe daño en el ADN o se producen errores durante la replicación celular. Cuando este mecanismo deja de funcionar, las células dañadas sobreviven y continúan dividiéndose, en lugar de morir cuando corresponde.
Las investigaciones de laboratorio muestran que ciertos compuestos, como el sulforafano —presente en concentraciones elevadas en el brócoli y otros vegetales crucíferos—, pueden ayudar a reactivar este mecanismo en líneas celulares de cáncer.[1] Esta es una de las razones por las que el debilitamiento de las señales de muerte celular se considera un factor de riesgo importante que vale la pena comprender.
Sin embargo, esta evidencia continúa siendo preclínica: procede de cultivos celulares y modelos animales, no de grandes ensayos clínicos en seres humanos. Por ello, demostrar un efecto de manera consistente en células no es lo mismo que haberlo comprobado en personas.
¿La división celular descontrolada aumenta el riesgo de cáncer?
Sí. Antes de dividirse, las células sanas atraviesan distintos puntos de control para verificar que su ADN se haya copiado correctamente.
Cuando estos puntos de control son evadidos, las células pueden continuar dividiéndose a pesar de conservar material genético dañado, lo que aumenta el riesgo con el paso del tiempo. En estudios de laboratorio, se ha observado que el sulforafano puede reforzar uno de estos mecanismos de control, conocido como punto de control G2/M.[1]
Se aplica la misma precaución mencionada anteriormente: estos hallazgos proceden de investigaciones con líneas celulares y modelos animales, y todavía no constituyen datos confirmados sobre resultados de cáncer en seres humanos.
¿Una baja capacidad interna de desintoxicación aumenta el riesgo de cáncer?
Sí. El organismo depende de una vía celular llamada Nrf2, que funciona como un sistema interno de alarma. Cuando se activa, pone en marcha enzimas que ayudan a eliminar compuestos capaces de dañar el ADN, provenientes de fuentes como la contaminación ambiental, los alimentos carbonizados y ciertas sustancias químicas industriales, antes de que se acumulen en el cuerpo.[2][3]
Cuando este sistema funciona de manera deficiente, dichos compuestos pueden acumularse en lugar de ser eliminados, lo que representa un factor de riesgo relevante a largo plazo. El sulforafano es uno de los activadores naturales más potentes que se conocen de esta vía celular.[2]
¿Una eliminación deficiente de carcinógenos aumenta el riesgo derivado de las exposiciones cotidianas?
Sí. Además, este efecto se ha estudiado directamente en seres humanos, no únicamente en condiciones de laboratorio.
En un ensayo clínico aleatorizado realizado en China, los participantes que no recibieron una bebida elaborada con brotes de brócoli eliminaron los contaminantes presentes en el aire con mayor lentitud que quienes sí la consumieron. La eliminación de estos compuestos se midió mediante muestras de orina tomadas durante varios meses.[4]
Una eliminación más lenta significa que estos compuestos permanecen durante más tiempo en el organismo y tienen mayores oportunidades de interactuar con las células. Este es uno de los indicadores de riesgo en seres humanos más directos de los incluidos en esta lista.
¿La inflamación crónica que no se resuelve aumenta el riesgo de cáncer?
Sí. Este es uno de los factores de riesgo mejor establecidos.
La inflamación de corta duración es una respuesta normal y necesaria para la recuperación del organismo. Sin embargo, cuando no se resuelve y se vuelve crónica, puede mantener activas señales celulares de crecimiento y reparación que, con el paso del tiempo, pueden contribuir a alteraciones.
En un estudio realizado en seres humanos, adultos que presentaban marcadores inflamatorios elevados experimentaron una disminución de la interleucina 6 —IL-6— y de la proteína C reactiva —PCR— después de incorporar brotes frescos de brócoli a su alimentación durante aproximadamente diez semanas. Esto sugiere que dichos niveles podían modificarse y no eran necesariamente permanentes.[5]
La contribución de la inflamación al riesgo individual depende de muchos otros factores además de la alimentación, entre ellos la genética, el peso corporal, el sueño y las condiciones de salud preexistentes.
¿Un sistema inmunitario debilitado aumenta el riesgo de cáncer?
Sí. Ciertas células especializadas del sistema inmunitario, entre ellas las células asesinas naturales o natural killer, recorren el organismo en busca de células anormales y pueden destruirlas antes de que se conviertan en un problema. Este proceso se conoce como vigilancia inmunitaria.
Cuando esta vigilancia se debilita, una mayor cantidad de células anormales puede permanecer sin ser detectada. Diversas investigaciones han relacionado el sulforafano con un aumento en la actividad de las células asesinas naturales y con cambios en otros marcadores de la función inmunitaria.[6][7]
¿Un bajo consumo de vegetales crucíferos aumenta el riesgo de cáncer a largo plazo?
El estudio de mayor tamaño disponible sobre este tema —una investigación de cohorte que siguió a más de 88,000 adultos durante casi 17 años— encontró que las personas que consumían la menor cantidad de vegetales crucíferos presentaban tasas considerablemente más altas de mortalidad por cualquier causa. Entre los hombres, también se observó una mayor mortalidad específicamente relacionada con el cáncer.[8]
Se trata de una asociación, no de una prueba de que un bajo consumo de vegetales crucíferos cause cáncer por sí solo. Sin embargo, estos resultados son congruentes con décadas de investigaciones más pequeñas que han señalado una relación similar.
7 factores celulares relacionados con el riesgo de cáncer
| Factor de riesgo | Por qué es importante | Investigación principal |
|---|---|---|
| Resistencia a las señales normales de muerte celular | Las células dañadas sobreviven y continúan dividiéndose | Kaiser et al., 2021 |
| Evasión de los puntos de control del ciclo celular | Las células se dividen conservando ADN dañado | Kaiser et al., 2021 |
| Baja actividad de Nrf2 o baja capacidad de desintoxicación | Los compuestos dañinos se acumulan en lugar de ser eliminados | Dinkova-Kostova et al., 2017 |
| Eliminación lenta de carcinógenos | Las sustancias tóxicas tienen más tiempo para interactuar con las células | Egner et al., 2014 |
| Inflamación crónica que no se resuelve | Mantiene activas señales de crecimiento en células dañadas | Houghton et al., 2019 |
| Vigilancia inmunitaria debilitada | Las células anormales pueden permanecer sin ser detectadas durante más tiempo | Mahn & Castillo, 2021 |
| Bajo consumo de vegetales crucíferos | Se ha asociado con una mayor mortalidad general y por cáncer | Mori et al., 2019 |
Preguntas frecuentes
¿Tener alguno de estos factores de riesgo significa que desarrollaré cáncer?
No. Estas son condiciones que pueden contribuir al riesgo y que han sido estudiadas a nivel celular y poblacional. No representan un diagnóstico individual ni permiten predecir que una persona desarrollará cáncer. El riesgo de cáncer está determinado por numerosos factores, entre ellos la genética y el ambiente, muchos de los cuales no se abordan en este artículo.
¿Qué es Nrf2?
Nrf2 es una vía presente en el interior de las células que, al activarse, pone en marcha un grupo de enzimas que ayudan a eliminar compuestos dañinos y a responder al estrés celular. Es uno de los sistemas de defensa celular más estudiados dentro de la ciencia de la nutrición. Explico qué es Nrf2 en este video. (Configura subtítulos en español desde el menú de configuración).
¿La alimentación puede influir en alguno de estos factores de riesgo?
En algunos de ellos, sí. Las investigaciones relacionan el consumo de vegetales crucíferos con cambios en la actividad de las enzimas de desintoxicación, los marcadores inflamatorios y la eliminación de carcinógenos. Sin embargo, la alimentación es solo uno de muchos factores y no sustituye la atención médica.
¿La inflamación siempre aumenta el riesgo de cáncer?
No. La inflamación de corta duración es una respuesta normal y necesaria ante una lesión o una infección. La que se relaciona con el riesgo a largo plazo es la inflamación crónica, de bajo grado y que no se resuelve.
¿Por qué gran parte de esta evidencia procede de estudios celulares y no de ensayos clínicos en seres humanos?
El cáncer se desarrolla a lo largo de años o incluso décadas, lo que hace que los estudios de gran escala sobre factores de riesgo en seres humanos sean lentos y costosos. Las investigaciones celulares y animales suelen constituir el primer paso y proporcionan gran parte de la información sobre los mecanismos biológicos descritos en este artículo. Cuando existen ensayos realizados en seres humanos, se señalan de manera específica.
Fuentes
[1] Kaiser, A.E., et al. “Sulforaphane: A Broccoli Bioactive Phytocompound with Cancer Preventive Potential”. Cancers, 2021. https://doi.org/10.3390/cancers13194796
[2] Dinkova-Kostova, A.T., Fahey, J.W., Kostov, R.V., Kensler, T.W. “KEAP1 and Done? Targeting the NRF2 Pathway with Sulforaphane”. Trends in Food Science & Technology, 2017. https://doi.org/10.1016/j.tifs.2017.02.002
[3] Houghton, C.A., Fassett, R.G., Coombes, J.S. “Sulforaphane and Other Nutrigenomic Nrf2 Activators: Can the Clinician's Expectation Be Matched by the Reality?”. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2016. https://doi.org/10.1155/2016/7857186
[4] Egner, P.A., et al. “Rapid and Sustainable Detoxication of Airborne Pollutants by Broccoli Sprout Beverage: Results of a Randomized Clinical Trial in China”. Cancer Prevention Research, 2014. https://doi.org/10.1158/1940-6207.CAPR-14-0103
[5] Houghton, C.A. “Sulforaphane: Its ‘Coming of Age’ as a Clinically Relevant Nutraceutical in the Prevention and Treatment of Chronic Disease”. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2019. https://doi.org/10.1155/2019/2716870
[6] Mahn, A., Castillo, A. “Potential of Sulforaphane as a Natural Immune System Enhancer: A Review”. Molecules, 2021. https://doi.org/10.3390/molecules26030752
[7] Houghton, C.A. “Sulforaphane: Its ‘Coming of Age’ as a Clinically Relevant Nutraceutical in the Prevention and Treatment of Chronic Disease”. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2019. https://doi.org/10.1155/2019/2716870
[8] Mori, N., et al. “Cruciferous Vegetable Intake and Mortality in Middle-Aged Adults: A Prospective Cohort Study”. Clinical Nutrition, 2019. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.04.012
Nota interna sobre la advertencia de la FDA: Este artículo no menciona ningún producto de Mara Labs ni afirma que un producto pueda tratar o prevenir una enfermedad. Su contenido se limita a analizar investigaciones publicadas sobre factores de riesgo y mecanismos celulares. De acuerdo con las recomendaciones del área de cumplimiento, probablemente no sea necesario incluir aquí la advertencia de la FDA. Sin embargo, debido a que el artículo aborda directamente la biología del cáncer, se recomienda confirmarlo antes de su publicación.
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